Para cuando llegaron la fiesta ya tenía unas considerables dimensiones. ¿Cuántos podía haber? ¿200? ¿300 jóvenes? Vale quizá exagere un poco, pero ¿qué es un relato si no hay exageración? Aquella noche sería inolvidable. Los tres lo sabían. Lo que no sabían era porque. Así que caminaron lentamente hacia la puerta, y se transportaron a lo que podía decirse un nuevo mundo. Música a tope, chicas con tacones de vértigo y faldas vertiginosamente cortas, chicos musculosos, atléticos, guapos, feos, demasiado borrachos… y alcohol. En cuanto llegaron a la fiesta habían perdido de vista a Jane. Después de la impresión Daphne propuso bailar. Estaban en una fiesta después de todo ¿no? Sophie aceptó pero a Mark no hubo quien lo convenciera. Así que le dejaron por ahí mientras se iban a bailar entre el gentío. Los modelitos elegidos para la gran noche eran, para Sophie un top granate, unos pantaloncitos cortos negros y unos botines sin mucho tacón, para Daph, una palabra de honor morado ajustado hasta la cintura, que después caía y se terminaba mitad de los muslos. También con botines, pero estos muy peculiares. Difíciles de describir. Así que dejaré que deis rienda suelta a vuestra imaginación. Mientras bailaban le pareció ver que Mark coqueteaba con una chica muy mona, y pronto perdió a Sophie de vista. Vaya, pensó, parece que me he quedado sola. Fue a beber algo, y buscando algo que no tuviera alcohol, se topó con un chico.
-Hola.
-Hola-contestó quizá un poco sonrojada.
-Nunca te había visto por aquí.
-Es que es mi primera fiesta-cuando anarcó una ceja, se arrepintió de haberlo dicho, quizá parecía muy cría, pensó por aquel entonces, así que añadió- la famosa es mi hermana mayor. Jane.
-¿Jane? ¿Tu hermana?-parecía asombrado.
-Lo sé, no nos parecemos-omitió el hecho de que de hecho no eran hermana de sangre.
-Cierto, tu eres más hermosa-la frase la estropeó el guiño que la siguió.
-Perdóname si no te creo. Mi hermana siempre fue la rubia despampanante- no dijo esa frase con rencor, simplemente como un hecho.
-Pues desde hoy, tu eres la morenaza despampanante-otro guiño. Y charla mucha charla, incluso demasiada, y demasiado cerca. Hasta que llego la pelirroja de ojos verdes y dijo:
-¿Mike? ¿Qué haces? ¿Quién es esta?- su tono rebosaba enfado.
-Esto…-comenzó a decir Daph antes de que la cortaran.
-¿Mike?-casi gritó le pelirroja, exigiendo una explicación.
-Susi, no es lo que parece.
-¿A no? ¿Y qué es? Mejor dicho, ¿qué parece?- lose, es tópico, solo os cuento lo que pasó.
-Pues…
-¡Lo sabía!- exclamo, y cogió al primero que pasaba y le metió la lengua hasta la campaniña. Hasta que el tal Mike salió del shock y los separo y con el grito de “¡gilipollas! Es mi novia.” Y le pego un puñetazo que le dejo cao, bueno, el alcohol ayudo, pero lo dejo cao. Con eso, esta vez fue él quien le dio el morreo a la tal Susi mientras Daph se alejaba de esa locura. Decidió bailar un poco más, no tenía nada mejor que hacer, se había quedado sola. Más suerte en la próxima, pensó. Mientras seguía el ritmo de la música, cerró los ojos, hasta que chocó contra alguien y los abrió. Era un chico muy mono. Ojos marrones y pelo rubito. Musculoso y alto.
-Perdón-dijo Daph, intentando hacerse oír por encima de la música.
-Nada, soy Sam
-Daph- contestó mientras seguían moviéndose al ritmo de la música.
Cada vez más cerca empezaron a hablar, poca cosa. Más bien él la colmaba de halagos, y ella reía tontamente. Nunca había sido la típica tonta de risa fácil, pero no sabía por qué, aquel día si. Y cada vez más cerca, y cada vez menos palabras. Y un roce sin querer, y un roce queriendo. Y un “ven” mientras la miraba a los ojos y le tomaba la mano, llevándola entre la multitud a saber dónde, pero no era algo que Daph pudiera razonar. Y entonces, un chico entre los dos, y el hechizo roto. La música volvió y el sentido común. ¡Qué coño hago yendo a no sé donde con un completo desconocido? ¿Y por qué nadie se tiene que meter en medio? Todo era confuso en sus pensamientos.
-¿Qué te crees que haces?-inquirió Sam con tono desafiante.
-Eso mismo me preguntaba yo sobre ti. Lárgate-ordeno.
-¿Qué? ¿Quién te crees que eres para decirme lo que tengo que hacer?
Daph notó que el tono cada vez subía más y decidió intervenir.
-Hey!!- la mordaz frase se le atascó en la garganta cuando reconoció al chico-¿Ian?
-En carne y hueso-le contesto mientras le dedicaba una sonrisa.
-Muy bien. No me importa quién seas. ¿Vienes?-le tendió de nuevo la mano. Pero Daph dudó ante la mirada de Ian, que le decía que una estupidez tomar aquella mano, que no fuera boba. No conocía a ese tío de nada, aunque tampoco al tal Ian. Pero a diferencia de Sam, Ian le inspiraba confianza. ¿Cómo rechazarle educadamente?
-Lo siento, creo que voy a buscar a mis amigos-contestó y se giró, le pareció oír un “chica lista” de parte de Ian, pero entonces algo le tomo del brazo cual garra de metal.
-¿Qué…?- la mano de Sam la tenia cogida y la a atraía hacia su cuerpo, la giró y la beso. ¡La beso! Oyó un sonido parecido a un gruñido, pero apenas lo percibió, pronto empezó a perderse en el mundo de aquel beso. No sentía nada. Solo sabía que debía pegarse a él. Nada estaba lo suficiente cerca, nada lo suficiente profundo. Incremento el beso o eso pensó, porque en cuestión de decimas de segundo que Ian tardo en separarlos y dejar inconsciente a Sam, ella pensó que había pasado siglos de eterno y delicado placer en brazos de aquel desconocido. Y se sentía débil, la piernas le temblaban e Ian la tuvo que coger para que no callera. La llevo al baño y le mojo la cara. Poco a poco, se fue despejando solo le quedo un leve pero constante dolor de cabeza. Bebió un poco de agua, y después de unos minutos en silencio aclarando sus ideas pregunto.
-¿Qué ha pasado?-no había abierto la boca él para contestar cuando otra pregunta salió disparada de los labios de ella-¿Eres de aquí?-otra pregunta-¿Por qué… por qué nos has separado? ¿Quién te manda meterte en mis asuntos?
Noto un punzante pinchazo en la cabeza y le fallaron un poco las pierna pero hay estaba de nuevo él, sujetándola.
-Tranquila. Respira hondo primero. Relájate.
-Me relajo, pero contesta-le miro desafiante.
-No soy exactamente de aquí. Os he separado porque era lo que tenía que hacer, porque, en fin, no quiero imaginar lo que le hubiera hecho a ese desgraciado si no llegas a estar delante- lo ultimo salió de sus labios en un furioso gruñido.
Daphne estaba aturdida, no entendía porque esa muestra de sobreprotección y porque seguía en sus brazos. Era una extraña sensación. Sentía deseos de apoyar la cabeza en su hombro y espera a que se le pasara el dolor de cabeza. Casi sentía que le conocía. Claro que eso era lo que él aseguraba.
-Necesito algo de beber…-le miró-y que me explique unas cuantas cosas.
-Claro. Pero paso a paso. Primero la bebida.
Un rato después estaba sentado cara a cara en un mullido sillón en una habitación en la que no deberían estar pero habían convenido la necesidad de un sitio tranquilo, pues no sabía cómo, Daph tenía la certeza de que el sabia más de lo que ella sabía, y de que pasaba más de lo que se veía. Pero ninguno sabía como empezar y a ella le dolía la cabeza. Cado poco rato alguno hacia el amago de empezar la conversación, abría la boca y… entonces la cerraba y sacudía la cabeza o miraba para otro lado, como si lo que fuera a decir fuera lo más descabellado de este mundo. Llegó un momento en el que Daph no aguantaba más y rompió el silencio.
-Me suenas- confesó.
-Ya era hora- comentó él medio con sorna.
-No te burles-se quejó- tengo una sensación muy rara e incómoda.
-¿Conmigo?-arqueo una ceja.
-No, contigo no. Con… conmigo. Es, difícil, desde el beso…-al recordarlo hubiera apostado que su cara paso a tener un matiz parecido al rojo pasión. Curiosa elección de palabras.
-Es normal teniendo en cuenta el hecho de que…-sus palabras fueron interrumpidas cuando dos chico entraron en la habitación besándose como poseso. El chico parecía tener la manos por todos los lados del cuerpo de ella, y ella centrarlos únicamente es un lugar. De improviso el fue consciente de que había compañía y se separo de la rubia, que tenía demasiado subida la ya de por sí muy corta minifalda vaquera y muy desordenada la camiseta. Ella pareció no intuir nada, y solo quiso acercarle otra vez a él, e intentar que la cogiera en sus brazos fuertes, musculosos. Y no le extrañaba porque quería eso. Moreno, de ojos casi negros, debía de ser el hombre más hermoso de este planeta y no, por desgracia no se le acorría otro término. Ian carraspeo y fue entonces cuando la rubia se percato de que había más gente y paro su desesperado intento por robar otra vez esos carnosos e inflamados labios por los besos.
-Jake, ¿Por qué no despides a tu amiguita?-sugirió Ian. Se llama Jacob, adoro ese nombre. Le pega. Es tan… ¡dios!! ¡Cállate ya!
Parecía que iba a replicar pero entonces la vio a ella y no sabía cómo, consiguió mandarla a paseo de la manera más cortes posible de forman que no saliera ni una queja de esa femenina y maquillada boca.
-Soy Jacob.
-Daphne.
-Ya bueno. ¿Y seguro que no queréis que os deje a solas?-eso fue contestado con una fulminante mirada de Ian.
-¿Cómo te encuentras?
-Bien. Con un poco de dolor aun, pero bien.
-¿Qué la pasó?-pregunto Jacob.
-Un pequeño incidente.
Daphne sentía la tentación en cada fibra de su piel de levantarse y besar a aquel desconocido. Pero no podía. Demasiada emoción en un día. Además, le había conocido cuando casi se tira a una rubia pechugona, de ninguna manera, sentenció para sí misma.
-La verdad es que me duele bastante la cabeza, voy a buscar a mis amigos para irnos. Debe de ser tarde.
-Solo es la una-comento Jacob.
-¿Perdón? Ohh-un quejumbroso quejido salió de su garganta-ya tendría que estar en casa. Hablamos.
Y salió corriendo. Solo era una escusa. Jane se aseguro de que pudieran disfrutar de la fiesta, pero ella ya había “disfrutado” bastante. El problema era si sus amigos querrían irse, cuando los dejó, más bien cuando la dejaron, parecían muy entretenidos. Y de hecho sino llega a ser por Ian ella lo estaría. Se paró en seco. Una extraña sensación le recorría entera. Sentía el impulso de meterse justo en la habitación que tenía enfrente. Solo hacía falta alargar un poco la mano. Un simple gento llevado a cabo miles de veces. Solo eso, un pequeño giro y un paso a su interior. No hacía falta nada más. Y quería, deseaba, necesitaba hacerlo. Empezó el gesto y un ruido a su espalda la detuvo. Luego una fragancia. Y el sentido común volvió solo para irse al otro extremo del pasillo, hacia la puerta de la habitación de la que intentaba huir. Se giró un poco y observo. Con la mano alargada para tomar el pomo, y la vista fija en él. Cuando empezó a bajar la mano con la intención de acercársele, una fuerza la retuvo la mano aun más cerca de la puerta. Creyó que alguien la había cogido y se giró para comprobarlo. Pero no había nada. Solo esa sensación más y más fuerte. Ahora tentadora e incitante. Abrió la puerta, entro y cerró a su espalda. Ante ella solo había oscuridad. Pero su mente no procesaba ese hecho. Se quedo de pie, esperando que pasara algo. Entonces notó un cálido aliento en la nuca, y una mano en la cintura, y delicioso beso en detrás de la oreja y una voz en la oscuridad.
-Si quieres correr, corre ya.
Pero ella no quería correr. Se giró y a pesar de la oscuridad vio la cara de Sam, sus ojos, en los que brillaba el deseo, se boca, entreabierta seductor y aterrador a la vez. Lentamente Daph subió sus brazos, lento, muy lentamente, hasta que llego al sedoso pelo de Sam Un paso, casi cuerpo contra cuerpo. Una mirada eterna mientras sus respiraciones cada vez más rápidas se mezclaban, cada vez sus rostros más cerca. Y el beso. A Daph ya no le parecía un segundón. Ya no le superaba nadie. Solo él. Mientras sus labios peleaban por bien quien tenía el control por los otros. Mientras él la tomaba la cintura, y la acercaba un poco más. Mientras ella enredaba una mano en sus cabellos, cerraba los ojos, y dejaba la otra mano en su fuerte hombro. No era como antes. No era el beso posesivo que la dejó mareada, confusa y tambaleante. Este era un beso incitante, que no disminuía sus sentidos, sino que acentuaba cada uno. Notando en su piel cada caricia de sus manos en su cuello, en su cintura, en su rostro. Su olor, delicado y varonil. El sabor de sus besos y el sonido de los sonidos de los suspiros de ambos. Lo que ella pensó horas, fueron unos escasos minutos, hasta que alguien entro en la habitación y lo alejo de ella brutalmente, mientras otra persona la sostenía para que no callera. Encendieron las luces, que a sus ojos acostumbrados a la oscuridad les hirieron. No podía reaccionar, ahora si se sentía lánguida.
-Aléjate de ella- ordenó amenazante una voz. Cuando los ojos sus ojos se acostumbraron comprobó que la voz era de Ian, y que Jake la sujetaba.
-Deja de decirme lo que tengo que hacer, no eres quien-poco a poco Daphne fue consciente de todo lo que había pasado. Había sabido todo el rato quien era él. Pero no entendía nada. ¿Por qué no paraban de separarla de él?
-¿No crees que soy yo la que decide si quiere que se aleje o no?- inquirió Daph soltándose de Jacob tambaleante.
-Si estuvieras en condiciones no te plantearías la idea porque le habrías dado largas en cuento le viste.
-No te pases, porque no le he hecho nada.
-Os hemos visto- intervino Jacob con tono tajante y fiereza-no te vuelvas a acercar a ella.
Daph se sintió un poco avergonzada de que la hubieran visto besarse así con prácticamente todo un desconocido.
-Solo nos besábamos- casi grito Daphne, la mejillas rojas de rabia y aun un poco sonrojadas de los besos.
-Eso era más que un beso, y más de lo que supones-repuso Ian- aléjate de él.
-¿Y tu quien te crees para decirme que tengo que hacer o no?
La habitación se sumió en silencio. La intensa mirada de repente le pareció un reflejo de la misma. Y Sam sentenció:
-Tu hermano.
-Imposible- Daph se negaba a aceptar esa locura. Pero no hubo una negativa de Ian, solo silencio. Absoluto silencio. Lentamente se arregló, salió por la puerta sin mirar a nadie. Y ninguno la detuvo Sintiéndose más sola que nunca, muda de asombro y gritando en su cabeza que todo era una mentira. Pero una pequeña parte de ella había visto reconocimiento en eso ojos verdes. En la expresión de exasperación cuando pregunto con tanta impertinencia de tan mal humor quien se creía. Había notado las ganas que tenía él de gritar algo, supuso, la verdad. Y la mirada asesina cuando Sam dijo aquello, cuando evito mirarla.
Llego a su casa subió a su cuarto y cerró la puerta tras ella. Se quito el vestido y los tacones y se metió en la cama cogiendo un suave peluche para abrazarse a él. Mientras el sueño la vencía rápidamente pensó en que no se había despedido de sus amigos. Que quizá se preocuparían por ella. Pero se durmió. Y en sus sueños vio un apasionado beso, un desgarrador dolor y una petrificante verdad que aun no se atrevía a reconocer. Era infundado y sin pruebas… claro que qué más daba reconocerlo en un sueño. Pensándolo bien, mañana despertaría y descubriría que nunca había conocido a Ian Hudson, Jacob no a Sam, que no había vivido el beso más apasionado de su vida ni que todo eso había pasado. Tampoco era adoptada. Claro que todo eso lo pensó en un sueño y por la mañana uno siempre se despierta. Al fin y al cabo, los sueños nunca dejan de ser sueños ¿no?
Por fin Laurita ta´costao, ey l q lea ste mnsj q pnga n youtube, por favor, Parodia de crepusculo- La familia Cullen. Al prncipo sta guay. Cuand aparc Alice s sobr un poco. Creedne os reireis a la sengunda.XD.
ResponderEliminarP.D.:saca ya l 7 laura.
La 2ª+ patosa d la clas tras d ti.:P.XD.
Vivan los Jacob!!!(hay q gritar viva), principalmente los que son morenos, musculosos y con ojos oscuros. Intenta poner fotos, aunque sea Taylor Launder(es una indirecta. Tienes que poner fotos suyas cuando lo nombres)( Y a ser posible sin camiseta)
ResponderEliminarjajaaj oki enseguidisima subo una foto jajaa una cosilla... se parece muxo la definicion a la de crepusculo? (m refiero a la de jake, como me gusta ese nombre jaja)... la verdad esk lo ice pensando en otra persona... pero nose... quiza se parezca demasiado :S bss
ResponderEliminarPos la vrdad s q sí ta´salio igual, pero ya s a quien t refrias. Juas, juas, juas.XD. Pero también te digo una cosa, la persona a la q t refires s parc bastnt.;).No copies a los vampiros.Copia a cazadores de sombras.;)...Y sin + dilación,que no s lo mismo q dilatación, m dspid. Au revoir(adiós en Francés)
ResponderEliminarPD:a todas las chicas les gusta ese nombre. JUM.Lo de las fotos va en serio.