sábado, 30 de enero de 2010

Capitulo 7

Aquella mañana al despertar, en un principio no recordaba nada. Todo estaba bien. Se quedo pensando en la cama, sin pensar en nada. Simplemente miraba fijamente a la pared. arropada hasta la barbilla agarrando su reconfortante perrito de peluche, enorme, suave. Su mente no procesaba ningún hecho, no entendía nada, no se planteaba ningún hecho acontecido o por haber. Al rato escuchó que alguien habría la puerta, pero no se molestó en ver quien.
-Dormilona arriba- dijo su hermana con voz jovial.
Después de llamarla, como Daphne no contestaba, se coló en su capo de visión y se arrodillo ante ella. La vio, con esa expresión, como perdida y estomáticamente la cara de Jane transfería preocupación.
-Daph, ¿qué pasa?- no contestaba, no hacia ningún gesto- hazme un hueco.
Practicamente la tuvo que empujar, se metió en cama con ella y así se quedaron, abrazadas al peluche de Daph, mirándose. Jane cada vez más preocupada por su hermana y Daphne poco a poco recordando todo, entendiéndolo.
-Daph, ¿qué pasó anoche? Sophie y Mark estaban muy alarmados porque no encontrabas. ¡Te fuiste sin avisar!-acusó.- Esta mañana llamaron para ver si estabas bien y en casa. Les dije que ya estabas aquí cuando llegué, pero que aun dormías. ¿Qué paso?
Daphne no sabía que contestar. Después de ,a saber cuanto tiempo, lo había procesado. Si es cierto que fue a la fiesta y que volvió sola, posiblemente todo fuera verdad. Así que tenía que afrontar el hecho de que-empecemos por lo menos complicado-: había conocido al chico más guapo del planeta, se habia "besado" más de una vez y de forma muy apasionada con un tal Sam, a quien no conocía de nada. Ian les había separado. Ian Hudson, el mismo chico que hasta hace nada no conocía y que al parecer ahora era su ¿HERMANO? Esa palabra le sonaba rara.
-Tengo...- miro a Jane, su cara ya no perdida, solo aceptaba la verdad- tengo un hermano.
-¿Qué?- la cara de Jane expresaba que no entendía nada.
-Y nunca en todos estos años, nos hemos puesto en contacto.
Daph se levanto y se fue a la ducha. No sabía que hora era ni le importaba. Solo sabía que le habían vuelto a mentir o a ocultar la verdad, lo mismo era. ¿Qué sería lo próximo? ¿Qué Jacob era el mismísimo hombre lobo de Crepúsculo?






Después de la ducha, desayunó. Mientras lo hacía su padre volvió de donde fuera que huviera ido y la vio en la cocina.
-¿Qué tal te lo pasaste anoche?
-De puta madre.
Su padre la miro sorprendido.
-¿Qué mosca te a picado?
-Lo que tu digas.
Se levantó, le dio la espalda y se encaminó a su cuarto.
-Daphne, no me des la espalda. ¿Qué te pasa?
-No lo se, dímelo tú. Por lo visto sabes más de mi vida que yo misma.
-¿Qué dices?
Pera ella ya no le hacía caso. Subió a su cuarto y cogió su libro y su i-pod, una chaqueta y se fue. Mosqueada. Aunque Jonh seguramente no sabía que tenía un hermano, al parecer mayor que ella, y muy "protector". Se fue a su nuevo claro. Mientras andaba se colocó los cascos y se limitó a intentar no pensar, al menos lo intentó. Caminó y caminó, mientras su cerebro pensaba en Ian. ¿Cuándo se habría enterado de que ella era su hermana? ¿Por qué no se lo dijo en cuanto lo supo?
Después pasó a pensar en Jacob. Parecía ser muy amigo de su hermano, esa palabra sonaba rara para ella. Jacob. Le gustaba ese nombre. Pero eso ¿qué más da? El iba por la vida "besuqueando" a rubias pechugonas. Aunque eso qué más le daba a ella. El era simplemente un desconocido muy guapo, con un cuerpo de vertigo y unos brazos en los que se sentía genial estar. Ajjj, ¿qué más te da, Daph? se reprendió.
Y luego estaba Sam. Aquel chico de pelo rubito y ojos castaños. Aquel chico que besaba tan bien. Ese que la hizo estremecerse y suspirar en la oscuridad de un cuarto con solo acariciarle la cara, rozar su cintura, besar su oreja. Mientras andaba acabó llegando al primer cruce y pensó si ir al claro de siempre o al nuevo, pero al final se decantó por el antiguo, quién sabe por qué.
Cuando llegó, se sentó como siempre hacía, en el mismo lugar y empezó a leer. Pero no era como siempre. No se concentraba, y las habituales imágenes que acudían a su mente al leer, formando la historia ahora no venían. No se relajaba, solo sentía la ira crecer en su interior. Porque la gente no la dejaba de mentir, no hacía más que descubrir que no sabia nada de su mundo, de su vida. Y eso la ponía furiosa. Cerró su libro y se quitó los auriculares. Dejó el i-pod en altavoz y puso la música a tope. Se puso de pie, desentumeció sus músculos. Respiró muy lentamente. Y empezó a bailar. Se dejó llevar por la música, con los ojos cerrados, ahora si olvidándolo todo. Solo ella, solo la música. Hasta que en un giro se mareo y callo riendo al suelo. Cuando abrió los ojos, su risa se desvaneció. Jacob la estaba observando desde la linde del claro. Y su mal humor volvió. Junto con otro sentimiento que no era capaz de identificar.
-Genial. ¿Ahora me seguís también? O no, eso ya lo hacíais anoche.
El silencio se instauró entre ambos hasta que Daphne le puso tan nerviosa que los rompió.
-¿No piensas decir nada?
Y exactamente, eso es lo que hizo él. No decir nada mientras se acercaba a ella, mirándose los dos ojos a los ojos e incrementando el nerviosismo de Daph. Cuando llegó a su lado, se detuvo y se acuclillo frente a ella, quien no se había movido de su posición en el suelo. Alargó la mano y le apartó una hoja que había quedado en su camiseta.
-No te he seguido.
-Perdona si no me lo creo- replicó tragando saliva.
-No me creas- se levantó y empezó a irse, pero la voz de ella le detuvo.
-¿Es todo lo qué vas a decir ni una explicación? Creo que me las merezco.
Mientras la música seguía sonando en su i-pod.
-Supongo que tienes razón. Pero no soy yo quien te las debe- tras esas palabras, pronunciadas apenas sin mirarla, siguió andando y no volvió la vista atrás, ni ante el "espera" de Daphne, ni ante en "gilipollas" que le gritó a su espalda.
-Creído egocéntrico-murmuro ella cuando yo no le veía entre los árboles. Solo había incrementado su ira y sus preguntas. Pensó en volver a bailar, pero no estaba por la labor. Se puso a recoger sus cosas murmurando insultos contra aquel creido. ¿Y ahora qué hacía? No le apetecía ir a casa, no quería ver a sus amigos y explicarles porque se fue antes y sin despedirse de la fiesta. No quería ver a su hermana... ni a su hermano. ¡Dios! ¡Si quería que hubiera instituto para mantenerse ocupada! Aquel idiota había echado a perder la única parte buena del día. Gracias. Pensó sarcásticamente. Puff... que idiota. Es, es... es un gilipollas, eso es lo que es. Un gilipollas muy guapo. Dijo otra voz en su cabecita por la que estomáticamente se reprendió. Muy guapo, pero un gilipollas al fin y al cabo.


Eran las siete de la tarde cuando volvió a casa. No había querido ver a nadie, hablar con nadie, pero ya no sabía que más hacer. Apenas se había llevado dinero y tenía hambre. Así que volvió a casa y por el camino recordó la misteriosa nota perdida. Tengo que encontrarla, pensó. Pero supongo que
cuando tu hija desaparece todo el día después de haber discutido contigo, ningún padre la deja ir de rositas.
-La damisela a decidido obsequiarnos con su presencia.
-No estoy de humor.
-No el que no esta de humor soy yo. ¿Dónde has estado?
-Por hay-contestó desafiante Daphne.
-Por hay. Muy bien, pues ahora tu te vas a ir "por hay"- dijo señalando la escalera- a tu cuarto.
-Tengo hambre.
-Haber venido a la hora de la comida.
Daphne se estaba mosqueando y mucho. Más que nunca. Estaba absolutamente harta de todo. Así que pasó de John, fue a la cocina y después de coger todo lo que quería se fue a su cuarto. Dejando atrás los gritos desesperados de John porque le hiciera caso y respetara su autoridad. Justo antes de meterse en su cuarto, se giró, y su rostro le dejo claro a John, que, al menos por ahora, debía callar.
Mientras seguía pasando la tarde Daph estuvo comiendo y viendo la televisión, no se concentraba ni en una cosa ni en la otra, solo comía distraida mientras observaba la pantalla del ordenador en la que se veía Gossip Girl.
Casi a las nueve, alguien llamó a la puerta y al no obtener contestación abrió, era John, que apoyado en el marco de la puerta se quedó contemplando a Daphne.
-Tienes visita.
Daph miró extrañada a su padre.
-Me sorprende que me dejes recibirla.
-Luego hablamos- tras esa sentencia dio paso a un muchacho que estaba detrás de él. Ian. OH, genial!, el que faltaba.
-¿Qué haces aquí?
-Daphne... tengo que explicarte ciertas cosas.
-No, ¿de verdad? Como por ejemplo por qué mandas a tus amiguitos que me sigan.
-¿Qué yo hago qué?-preguntó indignado.
-Aggg-gruño indignada-no lo niegues.
-No lo niego, porque ni siquiera se de lo que me hablas.
Si las miradas matasen... En fin, si las miradas matasen, un par de personas abrían muerto ese día.
-No te hagas el inocente-casi rugió.
-Yo solo te quería explicar unas cuantas cosas, pero ya veo que no estas por la labor.
-Oh, como no. El chico se va "ultrajado" por el merecido "insulto".
-De merecido nada. ¿Quieres qué te lo explique o no?
-Explicar qué.
-No me digas que no tienes ni una duda.
El silencio se estableció entre ambos, Daphne incapaz de aguantar su mirada la apartó. ¿Qué se suponía que debía decir? ¿No entiendo nada? Todo mi mundo esta patas arriba, quiso gritar, pero se contuvo, por costumbre no perdía los papeles, no entiendo nada.Una lágrima empezó a escapar, rodando por su mejilla suave delicada, todo era demasiado. Se apresuró a secarla para que Ian no la viera, pero era tarde, el ya se había acercada y la rodeaba con sus fuertes brazos. Le susurraba que estuviera tranquila, que no pasaba nada, que pronto lo entendería todo. Que todo estaría bien. Cuando se tranquilizó, él le tomó la cara con ambas manos, le seco las lágrimas con los pulgares y le dijo:
-No pasa nada, ya estoy aquí, y mañana te lo explicaré todo.
-¿Por qué no ahora?-preguntó con voz trémula.
-Porque me tengo que ir y estas demasiado cansada. Además John ya viene para echarme.
Se volvió para marcharse, tras depositar un delicado beso en su frente, pero ella le retuvo cogiéndole por la manga.
-Solo una cosa.
Ian entendió al instante cual sería la pregunta. Una mirada la detuvo de preguntar y le dio la respuesta que más necesitaba. O tal vez simplemente que más la corroía. Tenía un hermano.

4 comentarios:

  1. ¡¡¡Me encanta!!!Escribe más rapido que los lectores nos impacientámos.Y en serio deberías presentar esta historia a un concurso a ver si te la publican.

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  2. Es increible, que tensión y ganas de seguir leyendo más... cuándo saldrá el capítulo 8???!!!
    Que sepas, que estan muy bien, enserio :)
    Un saludo!

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  3. grax a todos :D espero publicar el cap 8 a lo largo de esta semana...con un poco de suerte este mismo finde... aunq no se si me dara tiempo... ay mucho q explicar ;)
    gracias de verdad me encanta q os guste
    besos

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  4. Aing, áma q rico ques Jake!!
    Chupt, lo de la foto iba en serio.T dig yo q tndrs rcord d visits co la foto de alguno d ls prsonajs.Otr cos intnta hacr ls captls + largs q si no djs con morriña d +.:P.

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