domingo, 18 de abril de 2010

Tercer encuentro.

VIERNES, 9:44 Pm


Los días van pasando y no quiero que acabe el verano. A aquel primer beso lo han sucedido muchos más. Quedamos por la mañana, quedamos por la tarde. Incluso hoy hemos quedado a comer. Está siendo un verano inolvidable. Pero a pesar de eso, esta noche no tengo planes, y mamá ha insistido en que salgamos a cenar fuera. El restaurante es bonito. A pie de playa. Y la comida es exquisita, pero mi mente no está en eso. Me pregunto por qué mi madre no me ha preguntado sobre Jarred. No es como si yo se lo haya dicho, ni contado detalles, pero ha tenido que sospechar, y ver algo. No es tonta y las madres siempre sospechan. Apostaría el cuello a que todo esto forma parte de una intrincada estratagema para sonsacarme. Pensareis que exagero, que amo las conspiraciones, pero es que detrás de cada palabra de una madre, hay una conspiración. Quizá una conspiración sencilla, lo suficiente para saber todos y cada uno de los detalles privados de la vida de sus hijas, pero nadie dijo que las conspiraciones debieran ser trascendentales para ser lo que son.
-Así que, ¿qué tal lo estas pasando?
- Muy bien.
Clara y concisa, mientras menos trasmita, menos sabrá. Aunque la verdad es que me muerdo de ganas de hablar con alguien de todo esto. Pero supongo que no con mi madre, no es que no tenga confianza con ella, no hecho nada para ocultarlo, y de hecho la dije que iba a salir con alguien, pero es que un tema lleva a otro, y al final me puedo en redar en una conversación en la que no sé quien moriría primero, si yo por suicidio, quizá por homicidio, o ella por asesinato pasional de una adolescente mortalmente avergonzada.
-Bueno, me alegro. ¿Qué tal con ese chico?
¿Cómo puede preguntarlo tan tranquilamente como si nada? En fin, eso da igual. El caso es que no me gusta decirlo, pero, os lo dije. Estratagemas.
-Genial.
-¿Cómo se llama?
La miro.
-Jarred.
-¿Y cuántos años tiene?
-Dieciséis.
Me mira sorprendida.
-Creía que era mayor.
-Ya, bueno, es que parece mayor.
-Y… ¿es majo?
-Aja, mucho.
-Me alegro-me pregunto qué vendrá ahora-¿de dónde es?
Hay lo tengo.
-De Estados Unidos.
-¿Y os entendéis bien?
Dejo los cubiertos en el plato, esto va para largo.
-Mamá, ¿piensas interrógame sobre absolutamente todo lo referente a su vida?
-Sí.
¡Qué directa! Y encima responde como si fuera lo más obvio.
-Bien. Pues sí. Nos entendemos, su madre es de aquí, pero viven en estados unidos, y ella se ha encargado de enseñarle español. No se que más quieres saber. Es buen chico, saca buenas notas, es súper majo, agradable. No sé. Es, simplemente… simplemente Jarred.

-Veo que te gusta.
-Sí.
Pero no la miro mientras lo digo.
- ¿Y qué haréis cuando acabe el verano?
Mis ojos se desorbitan. No había pensado en eso.
-Pues, supongo que cada uno por su lado y a otra cosa.
Supongo que mi madre ve que claramente no quiero hablar más de tema. Así que dirige la conversación hacía otro punto. Aunque no muy alejado del tema de los chicos.
-Me encontré al padre de Adam.
Hay mis ojos sí que se desorbitan.
-¿Ya llegaron?
-Sí, no pareces alegrarte. Creía que querías verle…
Creo que mi madre acaba de darse cuenta de todo ¿Por qué tengo esta puñetera mala suerte? No podía tener la típica madre que no se entera de nada, no podía ser yo la que no se enamora. O quizá mejor de la que todos se enamoran y tiene donde elegir… no, ese es un pensamiento demasiado egoísta.
-Oh, así Adam… creía que al estar con el este chico… pues, eso, que ya no te gustaba.
Le dirijo una mirada a mi madre que hubiera congelado el mismo infierno.
-Mamá…
No termino la frase, pero da igual es suficiente para que se calle y no vuelva a hablar durante el resto de la cena que termina rápidamente, se me ha quitado el hambre, es una pena, el postre estaba delicioso, pero todo letargo agradable en el que se sume mi corazón a de acabar tarde o temprano, solo para que mi estomago se cierre en una entupida y vacía huelga. A no ser que allá chocolate cerca. Umm, el chocolate mata todas mis penas.
Volvemos en silencio, dando un paseo. Estoy perdida en mis pensamientos, y demasiado tarde para estar segura, cuando ya estamos en el hotel, veo a un chico guapo, no muy alto, de mi edad, de pelo castaño y ojos oscuros. No estoy segura, pero creo que es… ya sabéis quien.

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