Ya son las nueva, ¿no debería esta ya aquí? Lili, relájate. ¡Pero cómo voy a relajarme! Ayer, al final nos tiramos una hora y media eligiendo mi ropa (me refiero a Rose y a mi). Después de mucho discutir decidimos que me pondría mi bikini negro de ganchillo, unos pantalones vaqueros cortados que quedaban con tiras y una camiseta blanca que deja toda mi espalda al aire, con un dibujo descompuse, repartido un poco por aquí, un poco por allá, en gris perla, formado como triviales. Me he dejado el pelo suelto, que cae hasta mi espalda hasta un poco por debajo d los hombros, nunca he llevado el pelo muy largo, pero me alegro de aberlo hecho esta vez.
Miro el móvil, son las 9:05, ¿dónde está? Quizá debería tranquilizarme, ¿no? Respiro hondo y vuelvo a mirar, ¿pero dónde está? Lo busco con mirada, espero que de una forma no demasiado desesperada. No le veo. Ya esta. ¡Es por qué me iba a salir algo bien!! No claro, a Lili que la den. Mi postura pasa de ser recta, a una un poco más hundida, dejo mis hombros rectos aun, pero ya no de una forma relajada.
De repente unas manos me den un golpecito en las caderas, un leve toque que me hace dar un bote, por el susto y las cosquillas. Me giro rápido, y me choco contra una camiseta blanca. Levanto la vista, y hay esta él, Jarred. Sonrío y nos damos dos besos.
-Siento el retraso.
-Nada, tranquilo-digo, aunque creo que más bien se lo digo a mi corazón, ya más calmado-Parece que nos hemos puesto de acuerdo.
Nos miramos y reímos.
-Entonces...¿a dónde vamos?-pregunto.
-Ya veras.
Y vamos andando, cada vez más juntos, cada vez riendo más. Charlamos sobre todo y nada, y de vez en cuando se le escapa un piropo. Y, ¿qué puedo decir? Todo es perfecto. Me lleva a un chiringuito donde todos le conocen y él conoce a todos. Nos presenta; dos besos; hola, qué tal? Y así. Nos sentamos en un sofá de un roncón con nuestras bebidas y de nuevo nos ponemos ha hablar. Luego me propone echar una partida de billar, y yo acepto encantada. Todo esta siendo una noche perfecta. Gano yo. Con la alegría me río, levanto los brazos, doy un par de vueltas y acabo saltando a sus brazos. Se ríe mientras me coge en el aire, y nos quedamos así, por una vez, yo más alta que él, mirándonos a los ojos. Dejamos de reír, incluso de sonreír. Mi respiración se acelera un poco. Me acerco a él. El estira el cuello, nuestros alientos se mezclan y cuando nos vamos a besar cuando nuestros labios casi se rozan, un tío se tropieza y cae sobre nosotros separándonos y haciéndome caer. Él se ríe y me ayuda a levantarme, pero el memento a pasado así que nos ponemos a bailar. Cuando ya estamos exhaustos, nos vamos caminando por la playa de vuelta a mi hotel. Llevo mis sandalias en una mano ( sencillas, de dedo, con piedrecitas), y la otra se aferra a la suya. Vamos en silencio, oyendo el arrullo de las olas, sintiendo la arena en los pies. La noche parece demasiado corta, quisiera estar con él un poco más. Hasta llegar al apartamento hay un trecho. Tengo que pasar por la piscina, la zona de los columpios… Pero el se ofrece a llevarme hasta la puerta, así que hacemos ese recorrido, los dos. Pasando bajo palmeras, cruzando una placita, escaleras, un soportal, y de nuevo palmeras, plantas, la piscina. Solo las luces del cielo y la piscina dan luz, (además de las del camino, del que nos hemos desviado un poco). Al lado están los columpios, suelto su mano y me dirijo a uno. Me siento en uno y me balanceo ligeramente mirando las estrellas. Él se sienta a mi lado.
-¿Qué tal te lo has pasado?-pregunta rompiendo el silencio.
-Genial.
Suspiro.
-Me alegro.
Río.
-Me apetece un baño.
Cojo mis sandalias y empiezo a correr hacia la piscina. Noto que el me mira, pero no me sigue. Paro en seco y me giro un poco, mirando por encima del hombro. Sigue hay, sentado, mirándome sorprendido. Vuelvo a reír.
-¿Vienes?
Entonces sonríe y me sigue. Pero yo voy más adelantada y llego antes, me quito los pantalones, entonces llega él por detrás, se ha quitado la camiseta mientras corría y me tira con el al agua, con camiseta y todo. Cuando salimos a la superficie ambos reímos. La camiseta empapada se me pega al cuerpo y me acerco a la orilla para quitármela y dejarla junto al pantalón. Se acerca por detrás y me abraza.
-Me encanta este bikini.
Me suelto de él, me giro y le miro mientras me alejo un poco.
-¿Sí?-pregunto, cuando él asiente sigo-pues ven a por él.
Y entonces salgo corriendo, bueno, nadando, escapando de él. Reiría si no estaría segura de que entonces tragaría agua. Casi me alcanza paro entonce, buceo, y con eso le gano suficiente ventaja. Llego a las escaleras y salgo, él siguiéndome. Corro riendo hacia el puente que lleva a la isla de en medio de la piscina y me pierdo entre las palmeras y plantas oyendo sus risas y sus pasos por detrás, y justo cuando llego al borde, ya me voy a tirar, emerge de entre las plantas, me agarra, me gira, y ahora no hay nadie para interrumpir el momento. Primero me pilla de sorpresa, pero pronto le sigo el juego. Mi primer beso. Se siente en la nubes… lejos de la realidad. Pero siempre se vuelve a la realidad. Mi primer beso. El primero.
Después de cerrar la puerta del apartamento me apoyo en ella, y me toco los labios un poco hinchados por el beso. Mi primer beso, y no ha sido con él… ¡Incluso ahora pienso en él! No puedo creerlo…
Aunque, miremosle el lado positivo, no dije su nombre.
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